Henry Ford se dio el gusto de apodar uno de los primeros Ford Modelo A, con un precio básico de $528, el "Fordor" (en referencia jocosa a sus cuatro puertas y su nombre Ford.) Harry White fue dueño de un Modelo A a finales de los 50. El recuerda haberle crudamente cortado la capota al Ford para transformarlo en un convertible. "Siempre me gustó el Modelo A" afirma.
En septiembre de 1992, White decidió que necesitaba otro Modelo A. Los coleccionistas de automóviles procuran conseguir cupés o modelos pequeños deportivos o de turismo, pero White buscaba un sedán de cuatro puertas. "Quería poder cargar con mis cinco niños y cinco nietos," explica.
White consiguió un Modelo A trasero ciego (blind back) de cuatro puertas de 1928, que había sido pintado azul con un rolo de pintura. Recuerda que no tenía ni motor ni transmisión. "Mi esposa, Bárbara, pensó que me había vuelto loco." White decidió no dejar pasar la oportunidad de ser dueño una vez más de un Modelo A, así que compró el armazón y lo hizo remolcar a su hogar. Una vez ahí, lo inspeccionó, y descubrió todo lo que le faltaba. Fue necesario desmembrar el automóvil y comenzar una restauración que quedó más o menos completa a los dos años.
Descubrió que los cubos de los faroles y el casco del radiador no eran más que chatarra. Afortunadamente, casi todas las piezas del Modelo A han sido reproducidas y se consiguen fácilmente, hasta el embrague convencional, la caja de tres cambios, el cristal de farol estriado, y los cubos de los faroles. Adyacente a la palanca de transmisión de tres cambios montada al piso está la palanca del freno de emergencia con manubrio estilo pistola. Cerca del freno de emergencia está montado el volante rojo de cuatro rayos que se ofreció solamente en los Ford de 1928. De ahí en adelante, dice White, los volantes eran negros. A cado lado del botón del claxon cerca del centro del volante hay una serie de palancas. A la izquierda está la palanca del adelanto de la chispa mientras que a la derecha está el regulador. Abajo se encuentra la palanca que controla los faroles.
Ya que el Modelo A no tiene bomba de combustible, la gasolina llega al motor de cuatro cilindros por medio de gravedad. Debido a que el tanque de 10 galones de gasolina esta montado sobre el cubretablero -- justo delante del parabrisas y el tablero de instrumentos -- no hay espacio para un respiradero para el cubretablero. Varias empresas fabricaban carrocerías para Ford y al menos una de ellas intentó convencer a Ford a que instalara un respiradero al lado del conductor a nivel del tobillo. Aunque el vehículo de White tiene ese respiradero, a Henry Ford nunca le gustó la idea, así que son muy pocos los Ford Modelo A que tienen tal detalle. Para no necesitar un respiradero, el parabrisas del Modelo A está inclinado hacia el frente desde abajo. El único limpiaparabrisas que tiene es eléctrico. Años más tarde, los Ford Modelo A fueron equipados con limpiaparabrisas operados a través de un sistema de vacío.
White ha montado llantas de 4.5x21 pulgadas en los aros de 30 rayos, los cuales ha pintado de un color "pajizo." Cada rueda tiene una válvula de aire de metal. Las tonalidades de la carrocería combinan un moreno amarillento rosa con marrón oscuro, mientras que los tapabarros son negros. White dice que su automóvil necesita rayas finas de color pajizo para estar perfecto, y eso es lo próximo que piensa hacer.
Con el motor reconstruido respirando cómodamente a través de las 19 lumbreras a cada lado de la capota, a White le encanta ejercitar su Ford de 74 años de edad. "Lo llevé hasta las 60 millas por hora (97 kilómetros por hora) una vez," dice. Desde que se le instaló el motor reparado, White ha conducido su Ford casi 10,000 millas (16,000 kilómetros.) "Corre bien," declara.
De lo que sí se queja es del área ciega atrás causada por el metal puesto donde pudieron haber sido instaladas ventanillas. Lo más probable es que no causaba problemas en el tránstio de 1928, y definitivamente ofrece una cantidad módica de privacidad.
White ha construido un baúl que cabe en el estante de equipaje localizado en la parte posterior del auto para acomodar sus cosas cuando viaje a Dearborn, Mich., en julio del 2003 para la celebración del centenario de Ford.
"Clásicos Clásicos" aparece todas las semanas.

