Los que recordamos la era de "Easy Rider" sabemos que Peter Fonda nació para correr. Esa película clásica presentó una vida libre en la carretera, viajando por los Estados Unidos. Hoy en día, la noción de conducir hacia el poniente sobre un vehículo estruenduoso de dos ruedas conlleva una imagen romántica y aventurera -- con el viento en la cara, comulgando con la naturaleza, libre de las presiones y responsabilidades agobiantes de esta lucha apremiante en que se ha convertido nuestro diario vivir.

Suena fantástico, ¿verdad? Pues, las cosas han cambiado muchísimo desde el tiempo de "Easy Rider". La carretera abierta simplemente ya no es tan abierta. Esas cintas de asfalto son ahora una jungla. Conducir un vehículo de dos ruedas ahora requiere mucha más atención. Las motocicletas, los scooters y los ciclomotores (mopeds) son más sofisticados, más poderosos y más complicados, requiriendo un nivel más alto de responsabilidad para su manejo seguro.

En la mayoría de los estados, nuevos conductores menores de 21 años que desean pasearse por la carretera abierta tienen que completar satisfactoriamente un curso aprobado de adiestramiento para conducir motocicletas, y pasar tanto un examen escrito como uno práctico, antes de obtener una licencia para operar una motocicleta. Tal licencia es necesaria para conducir cualquier vehículo motorizado de dos ruedas.

Hace como 30 años yo coducía motocicletas que hoy se considerarían antiguas. Pensé que, después de tantos años sin conducirlas, sería prudente tomar un curso aprobado de adiestramiento. Escogí un curso aprobado por la Patrulla de Caminos de mi estado. Este curso proveía las motocicletas, los cascos, y el libro de texto. Además, ofrecía un programa en mi pueblo por sólo $200 (generalmente lo ofrecen por menos para menores). El certificado otorgado al completar satisfactoriamente tanto el examen escrito como el práctico elimina la necesidad de tomar el examen práctico de la División de Vehículos Motorizados de mi estado.

El curso le dedicó igual cantidad de tiempo al estudio de la teoría como a la práctica de lo estudiado. El nivel de experiencia de los alumnos como conductores era muy variada e incluía desde cero hasta varias miles de millas. Las razones para tomar el curso también eran muy variadas. Algunos alumnos, como yo, querían refrescar la memoria; otros querían poder acompañar a amigos en sus aventuras recreacionales; algunos planeaban usar la motocilceta como método principal de transportación; y varios simplemente estaban cansados de ser pasajeros.

Los instructores son conductores experimentados que han sido adiestrados y certificados. El curso comenzó con un repaso completo e informativo sobre lo que el curso nos ayudaría a lograr y cómo lo lograríamos. En las sesiones en el salón de clase discutimos los retos que presenta conducir una motocicleta y cómo mejor enfrentarlos. Cubrimos a fondo las diferentes clases de motocicletas y sus controles básicos. También discutimos la preparación mental y física necesaria para conducir las motocicletas, al igual que toda clase de equipo protector disponible, como la ropa, el calzado y los cascos.

Las destrezas necesarias para conducir fueron presentadas interactivamente por medio de discusiones, ejercicios físicos, y videos de instrucción. Inspeccionamos los vehículos, repasamos los controles y practicamos repetidamente la forma correcta de montarse, la postura sobre la moto, cómo correr la motocicleta -- prender el motor, dar vuelta, cambiar de velocidad, parar, apagar el motor -- y el desmonte. Situaciones especiales -- como por ejemplo, la condición de la carretera, los problemas particulares del manejo, y el cargar pasajeros y otros tipos de carga -- también fueron discutidas. El último tema que vimos fue el efecto que el alcohol y las drogas tienen sobre nuestra capacidad de manejar una motocicleta.

Le dedicamos igual cantidad de tiempo a la práctica en la carretera concentrándonos en demostrar exitosamente las habilidades de manejo que serían examinadas al final del curso. Algunos estudiantes se cayeron al practicar algunas de las maniobras. Afortunadamente, sólo sufrieron golpes a su orgullo.

En mi prueba final perdí puntos por tumbar dos conos en el slalom, perder el balance al maniobrar unas vueltas cerradas a poca velocidad, y por poner el pie en el suelo para recuperar mi compostura (aunque no mi orgullo) -- algo absolutalmente prohibido. Cuando fui a ver a mi instructor para que me diera mi nota final, me dijo que había pasado el curso. Lo único que me faltaba era esperar que me llegara el certificado por correo para entonces tomar el examen escrito de la División de Vehículos Motorizados. No seré Peter Fonda, pero estoy "listo para correr". La verdad es que correr motocicleta es más un ejercicio mental (90 por ciento) que físico (10 por ciento).

Consulte a un oficial de la Patrulla de Caminos de su estado para averiguar cuál es el mejor curso que se ofrece en su área. Es bueno investigar esto porque algunos concesionarios ofrecen reembolsarle el costo de la certificación, una vez otorgada, si usted compra una de sus motocicletas. Tome en cuenta que estos cursos están en gran demanda, de forma que la lista de espera puede ser bastante larga. Necesita ser paciente y persistene.